ÉTICA EMPRESARIAL

Frecuentemente se define empresa como una organización que persigue satisfacer los deseos y necesidades de los demandantes intercambiando con ellos una serie de servicios o bienes para la obtención de un beneficio económico.
Tras esta definición, ciertamente limitada, olvidamos a muchos grupos que se ven afectados por la mera existencia y funcionamiento de la empresa. Esta definición contempla casi exclusivamente el punto de vista de los propietarios o accionistas y de los clientes.
La RAE define organización como (sic) asociación de personas regulada por un conjunto de normas en función de determinados fines. Por tanto no podemos menoscabar el término personas.
Queda incluida, entonces, un nuevo punto de vista en aquella primera definición; el punto de vista de cada integrante de la organización. Es el trabajo de cada integrante, alineando sus propios intereses con los de la organización quienes asumiendo como propias una serie de normas facilitan y posibilitan ese objetivo último que es la obtención de un beneficio económico.
En este marco, tampoco podemos olvidar que una organización forma parte y se relaciona con su ambiente. La función de una empresa es tomar unos “input” transformarlos dentro de la organización y emitir unos “output” a su entorno.
El entorno de una empresa está formado por multitud de agentes, sujetos, organizaciones y sistemas (stakeholders), que influyen en ella y son influidos por ella. Una empresa forma parte de una sociedad, se relaciona y afecta a esta, así como la sociedad afecta e influye en la empresa.
Por tanto, no se puede desdeñar la importancia del punto de vista de todos esos stakeholders en la vida y decisiones que la empresa debe tomar para la obtención de beneficios que persigue.
Todo el entramado de empresas, individuos e instituciones son responsables del conjunto social en el que habitan y se relacionan.
Aquí nace la verdadera definición de empresa y se modifica ese fin último que deben asumir las organizaciones. Bien es cierto que para la supervivencia a corto y medio plazo es necesaria la obtención de beneficios, pero debería tenerse aun más en cuenta que la existencia de toda organización está supeditada a la de su entorno, y como parte integrante de éste, debe cuidar de él.
Por tanto la buena marcha de una empresa u organización, y por tanto su propia definición, debe contemplarse desde diversos puntos de vista. Tanto la opinión e intereses de los accionistas o propietarios del capital, de los gestores o directores, de los propios trabajadores, de los clientes, así como de cualquier otro sujeto o agente deben valorarse en el proceso de toma de decisiones de la empresa.