Seguimos siendo ¿Iguales?

Es frecuente encontrarse ejemplos como este, pero no por ser habituales nos dejan de sorprender.



Aún demasiadas empresas, que se vanaglorian de su RSC, no se han dado cuenta del flaco favor que hacen a la sociedad con estas conductas. Y más se perjudican ellas mismas si no entienden que el verdadero reto del mundo actual, y el camino que les llevará a la tan ansiada productividad, no pasa sino por seleccionar el verdadero talento para sus organizaciones.
El interés en cuestiones tan alejadas de la aptitudes y actitudes, las que ahora se llaman competencias, como el estado civil o la descendencia, de cualquier candidata o candidato para cubrir un puesto de trabajo demuestra, ya no, que también, una falta de respeto hacia la persona en singular y la sociedad en general, sino una ineptitud en la consecución del verdadero objetivo de las entrevistas de trabajo y de los responsables de los departamentos de recursos humanos.
Un proceso de selección dentro de una empresa tiene por objetivo encontrar la mejor persona posible para desempeñar el puesto de trabajo que se quiere ocupar. Analizar su currículum y sus actitudes frente al trabajo, con independencia de su género, es lo que va a permitir cumplir con ese objetivo de manera eficaz y eficiente.
Demasiados ejemplos de que todo sigue igual, porque seguimos sin ser iguales.