3 pilares de la motivación para pequeñas empresas

Como ya apuntábamos en un artículo anterior sobre ética empresarial, es el trabajo de cada integrante, alineando sus propios intereses con los de la organización quienes asumiendo como propias una serie de normas facilitan y posibilitan ese objetivo último (de la empresa) que es la obtención de un beneficio económico.



Por lo tanto una plantilla motivada será siempre más productiva que una desmotivada. Pero muchas veces olvidamos que todas las actividades que la dirección lleve a cabo para motivar a los equipos puede fracasar si no se tiene en cuenta que antes de motivar hay que preocuparse en no desmotivar.


En tiempos de bonanza es fácil hacer políticas de motivación y compromiso, pero en tiempos de incertidumbre la palabra compromiso se diluye fácilmente Carlos Hernández, Consultor experto perteneciente al profesorado de Directivosplus y coautor del libro “La Nevera Vacía”



Podríamos hablar extensamente sobre la pirámide de Maslow, motivación intrínseca y motivación extrínseca, y un sin fin de teorías y mecanismos de motivación. Podríamos también bucear entre la infinita bibliografía existente sobre la psicología y sociología de la empresa. Todos ellos válidos y útiles cuando se trata de la motivación de equipos de trabajo.


   1.  CONFIANZA: No se puede confiar en quien no se conoce. La dirección y la plantilla tienen que confiar mutuamente. Dedica parte de tu tiempo a conocer sus aptitudes, sus actitudes y sus intereses; pregúntales y escucha su respuesta.

   2.  SALARIO: Si sólo pagas con dinero a la plantilla, sólo recibirás lo que el dinero puede comprar. Si incluyes en tu vocabulario mental términos como “salario emocional, beneficios no tangibles ni económicos” encontrarás un mayor compromiso por su parte. Al igual que basar la estrategia de tu empresa en precios bajos no fideliza a tus clientes, tampoco fideliza a tus trabajadores basar su remuneración exclusivamente en el dinero. Todos trabajamos por dinero, pero no es la razón principal por la que nos comprometemos con la empresa.

3.      EJEMPLO: No pidas lo que no estés dispuesto a dar. En estos tiempos cada integrante de la empresa tiene que sacrificarse, no puedes exigir un compromiso a la plantilla si ven que tú no te comprometes.

La comunicación será la herramienta vinculante que te permitirá tratar estos tres aspectos de una forma eficaz. Es importante que cada integrante de la organización sepa lo que está ocurriendo con la empresa y su entorno, y lo que se espera de él.